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Reducción de Senos de Becca Los Angeles

SENOS HERMOSOS, NORMALES: UNA HERMOSA HIJA AMAMANTADA

“Es un poco difícil de explicar”, dijo Becca, “pero no estaba segura de merecer una cirugía. No pensaba que sería posible para mí. Lo sentía más como un sueño que como un plan por un largo tiempo.”

El sueño de Becca de tener senos de tamaño normal comenzó temprano cuando era una jovencita en el Norte de Florida. “Me desarrollé temprano y rápido”, dijo. “De hecho, el primer sostén que recuerdo era copa C. Sé que no es realmente como pasó, pero pasé tan rápido por el talle B que ni siquiera lo recuerdo. Era copa C alrededor de los 13.”

Nadie en su familia había tenido senos grandes, y realmente no tenía sobrepeso, así que Becca no veía una razón aparente para desarrollarse de la manera en que lo hizo. Ella tenía algunas amigas pero ninguna con un cuerpo como el de ella y nadie con quien consolarse. Su madre trató de ayudarla a adaptarse, pero para la adolescente jugadora de fútbol, la vida no era lo que se dice cómoda. “Ya sé que el pasto siempre es más verde en otro lugar”, dijo, “pero realmente hubiera sido mucho más feliz siendo casi chata. Yo no quería ser conocida por tener senos grandes, así que traté de esconderlos en sostenes minimizadores, deseando que nadie sepa lo grande que realmente era.”

Quizás Becca se acostumbrado a sus curvas cuando fuera adulta, pero desafortunadamente continuó desarrollándose. “Al final de mi adolescencia mi talle era DD”, relata. “Lugo, cuando tenía 24 años, era un 4D. Creo que eso es un talle G.”

“Había aumentado algo de pero también era musculosa”, dice Becca. “No me gustan las excusas, de modo que traté de ser tan activa como podía. Fui al gimnasio, caminé, hice aerobics, hice dieta. Había momentos en que no me alimentaba correctamente, y a veces no fui al gimnasio. La culpa se acumuló cuando engordé, peor aún cuando adelgazaba no podía ver una diferencia en mi pecho. Me sentía culpable por no poder hacer una gran diferencia por mi misma, – que a los 24, de alguna manera había dejado que mi cuerpo se viniera abajo, y ahora estaba atascada en el dolor. Me hundí más porque solo podía imaginar lo mal que me vería más tarde en la vida. Vi a un quiropráctico para el dolor de cuello y espalda, y tomé clases de Yoga”. Después de un leve alivio, comenzó a hacer pregunta acerca de la cirugía.

EL CAMINO CORRECTO, UNA VUELTA EQUIVOCADA

Un médico refirió a Becca a un cirujano plástico en su área, pero no la convenció de que fuera tras su sueño. “No me gustó cuando me dijo que separaría completamente mis pezones y los reposicionaría. Perdería la sensibilidad y no podría amamantar.”

Becca rezó y continuó buscando el camino correcto. Ella no esperaba que sus oraciones fueran respondidas a través de un cirujano plástico de Los Angeles que vio en televisión. Pero después de ver al Dr. Stevens en un programa de noticias y de visitar el sitio web de Marina Plastic Surgery Associates, comenzó a sentir que estaba apuntando en la dirección correcta. Con el ánimo de Yvonne, la coordinadora de seguro médico del Dr. Stevens, Becca contactó a su compañía de seguros. ¿Los resultados? ¡Rechazo! La firma denegó la solicitud de Becca para la cobertura, juzgando que su cirugía de reducción de senos “no era médicamente necesaria.”

Becca se propuso mostrar que la reducción de senos era un gran interés para ella y la compañía. Ella recopiló un paquete de información para la compañía de seguros, incluyendo legajos de su gimnasio, visitas al doctor y clases de yoga. “Quería mostrarles que había hecho un buen esfuerzo para cuidarme”. Ella incluyó cartas de otros, como su quiropráctico, y acompañó el paquete con una carta personal. “Les dije que el procedimiento sería preventivo para ellos en el futuro. Les pedí que me dieran la posibilidad de ser más activa, saludable y feliz.”

Después de meses esperando nerviosamente, Becca recibió buenas noticias – su trabajo duro había dado resultado, las plegarias fueron respondidas y la cobertura fue aprobada. Ella llamó a la oficina del Dr. Stevens y tomó el siguiente turno para la cirugía que tenían. La reducción de senos en Los Angeles ya no era un sueño, era un plan.

EL PLAN EN ACCIÓN

La mamá de Becca voló con ella desde Alabama a Los Angeles para el procedimiento de reducción de senos. “En el momento en que conocimos al Dr. Stevens, supimos que todo estaría bien”, recuerda Becca. “El Dr. Stevens le aseguró a mi madre que me cuidaría como si fuera su propia hija. Y lo hizo.”

El Dr. Stevens explicó su técnica para la reducción de senos en gran detalle. Dijo que él separaría la piel del tejido de los senos y removería porciones de ambos, pero que preservaría el tejido debajo del pezón sin romper los nervios ni el suministro de sangre. De ese modo, aún con el tamaño de sus senos muy reducido y sus pezones en otra posición, la sensación sería probablemente mantenida y Becca tendría una buena posibilidad de poder amamantar. “El Dr. Stevens también recomendó que me hiciera su ‘Laser Bra‘ -un soporte interno adicional que me podía dar usando una pieza de mi propio tejido dentro de mis senos. Eso tenía sentido para mí – sonaba como que mis nuevos senos estarían en su lugar por más tiempo.”

La cirugía y la recuperación de Becca pasaron sin problemas. Tomó medicación para el dolor por varios días y admitió estar un poco irritable ocasionalmente, pero ella y su madre estaban paseando y haciendo compras en el Sur de California a los cuatro o cinco días. “Me sentía más como en unas vacaciones que en un viaje para hacerme una cirugía”, dijo Becca. Más que nada de esos tiempos, ella recuerda sus sentimientos por su nuevo cuerpo. “En varios días mi cuello y hombros comenzaron a sentirse mejor. Cuando miré hacia abajo y vi lo pequeños que estaban mis senos, dije: Esto es grandioso.'”

TRES AÑOS MÁS TARDE

Esto fue hace tres años. Hoy, Becca y su esposo, Monty, tienen una hija de dieciocho meses, que Becca ha amamantado exitosamente. Y no solo eso, habiendo pasado por los cambios físicos de tener un hijo, sus senos en su Laser Bra interno aún se ven maravillosos. “Aún después de amamantar, honestamente puedo decir que se ven fantásticos”, Becca también ha perdido peso, sintiéndose muy cómoda con la actividad física. “Correr a mi hija es mucho más fácil de lo que hubiese sido antes!”

Becca with her daughter, Abby, a healthy, breastfed newborn, at Christmas 2005.Christmas 2005

Becca posa con su hija, Abby, una beba saludable y amamantada.

“Aún después de amamantar, ¡honestamente puedo decir que se ven fantásticos! Todavía estoy eufórica. A todas las que están sufriendo como yo lo hice, les digo lo feliz que soy.”

 

Entonces, ¿qué le pasó a aquella mujer joven que no se merecía una cirugía plástica? Ha sido transformada en más de una manera. Las razones de Becca para sentir dudas por tanto tiempo eran complicadas. “Creo que es diferente aquí en el sur”, dice. “Aunque la cirugía plástica está siendo cada vez más aceptada, la mayoría de la gente todavía no habla de salir corriendo a hacerse una. Yo era una persona promedio – saludable, sin otros problemas reales. Hacerme una cirugía parecía una medida extrema, y pensé que la gente me juzgaría, diciendo que la razón por la que tenía senos grandes es porque había aumentado de peso. También mi esposo y yo teníamos otras cosas en qué gastar dinero, y aunque él fue completamente un apoyo y me animó a hacerlo, yo no quería causar un gasto grande. Creo que simplemente pensé que la reducción de senos estaba fuera de mi alcance.”

“Una vez que volé a LA, todo cambió para mi”, dice Becca. “Quedé tan impresionada con el Dr. Stevens y su práctica; que hubiera hecho cualquier cosa para encontrar la manera de hacerme la cirugía. Aún sin seguro médico, hubiese ahorrado por años. Era muy importante para mí.”

Para otras que sueñan con la reducción de senos, Becca tiene mucho que decir. “Edúcate”, comienza. “No dejes que los problemas se pongan en tu camino. Y no te quedes con un cirujano con el que no te sientes cómoda. No hagas de volar a Los Angeles para una reducción de senos un problema. No es más difícil que hacerte el procedimiento localmente. Lleva a un miembro de la familia y conviértelo en un buen viaje.”

“Tres años después, todavía me siento eufórica. A todas las que están sufriendo como yo lo hacía les digo lo feliz que estoy”. No importa cómo se sentía respecto a la cirugía y a ella misma antes, Becca sabe la verdad ahora, y por eso quería que otros sepan su historia. “Tu conoces mejor tu cuerpo… cuando has hecho todo lo que podías, ¡no te sientas culpable de dar el siguiente paso hacia la buena salud!”

 

 

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